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Abr12

Hablar de Atapuerca significa pensar en el pasado remoto del ser humano, en los restos arqueológicos que se encuentran en ese sistema montañoso. Pero allí, el 1 de septiembre de 1054 tuvo lugar la batalla fratricida entre Fernando I, rey de León y conde de Castilla, y su hermano García Sánchez III, rey de Pamplona.

Casi mil años después, más de 200 vecinos de la localidad recrean la Batalla de Atapuerca en la ladera de la iglesia de San Martín. La representación tiene sus antecedentes en la distribución del reino de Navarra impuesta por Sancho III el Mayor, entre sus hijos. Al primogénito, García, le fue entregado el reino de Navarra, mientras que el Condado de Castilla pasó a Fernando.

Según el Monje de Silos, «García, celoso de las posesiones de su hermano, atentó contra su vida aprovechando una visita de Fernando con motivo de una enfermedad que puso a García cerca de la muerte. Al poco, para hacer olvidar su atentado, o para sincerarse de él, García fue a visitarlo a su corte.Pero como era de esperar, Fernando, poco dispuesto a perdonar la afrenta de su hermano, hizo que le encerrasen. El navarro logró escaparse y deseando vengar la venganza que su hermano había cometido contra él, le declaró la guerra».